El saliente presidente Trump le ha impuesto a su oponente sucesor, Joe Biden, un absoluto bloqueo de información. Guardadas proporciones, lo mismo ocurre en Colombia con la Comisión Nacional de Justicia y la saliente y desacreditada Sala Disciplinaria de la Judicatura.

¿Le ha informado el saliente Gobierno Trump al entrante Gobierno Biden sobre el estado de la Unión? ¿Sobre el estado de su economía? ¿Sobre la pandemia? ¿Sobre sus relaciones internacionales? ¿Sobre el conflicto árabe-israelí? ¿Sobre sus relaciones con el Gobierno ruso y su líder, Vladímir Putin? ¿Sobre la Unión Europea? ¿Sobre los pactos de libre comercio? ¿Sobre Latinoamérica? ¿Y sobre cien mil casos y cosas más? No, no, no, no, ni una palabra.

Esa política del silencio, en términos domésticos, la están aplicando en Colombia a la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, que reemplazará a la desprestigiada Judicatura. Los llamados magistrados eternos, pero ya salientes, Julia Emma Garzón y Pedro Sanabria, no empalman. Nadie en el Gobierno ha llamado a los miembros de la nueva comisión para acordar sus posesiones. No saben qué despachos van a ocupar y lo más grave, nada les han informado sobre los casos que deben estudiar y fallar. En promedio, cada despacho de la saliente Sala Disciplinaria conoce unas mil investigaciones contra abogados o jueces; eso recibirá la nueva comisión.

La vacancia de la Rama Judicial comienza el 17 de este mes, en menos de seis días hábiles, y va hasta el 11 de enero, cuando ya no existirá la Judicatura. ¡Ese es nuestro hermoso país! ¡Ave María!