El contralor, Carlos Felipe Córdoba, propuso que para aliviar los índices de hacinamiento en las cárceles y solucionar el lío de la masiva excarcelación que se está pensando por el coronavirus, el Gobierno acondicione como prisiones los hoteles que han sido decomisados a narcotraficantes.

Esos sitios, que permanecen bajo la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), lo único que le generan a la nación son gastos, cuando podrían utilizarse para atender las necesidades que se tienen, por ejemplo, en materia carcelaria. La propuesta del contralor consiste, básicamente, en que 93 hoteles ubicados en diferentes zonas del país sean adecuados rápidamente y dotados con estrictas medidas de seguridad, de tal forma que se pueda trasladar allí a un importante número de presos. El contralor considera que de esta forma se matarían dos pájaros de un solo tiro: por un lado, se aliviaría el hacinamiento, y por el otro, se solucionaría el lío que hay por la excarcelación masiva propuesta por la emergencia del coronavirus.

En números, la situación en las cárceles es la siguiente: hay 123.000 internos, cuando la capacidad instalada es de 81.000 cupos, es decir, hay una sobrepoblación de 42.000 presos.