En todos los sectores políticos se advierte hoy cierto malestar por el apresuramiento que parece tener el Gobierno en elegir nuevo procurador.

Hay quienes dicen que se trata de una manera del Gobierno de mostrar su incomodidad con el procurador, Fernando Carrillo, por algunas posiciones que asumió.

Y hay quienes sostienen que el Gobierno, declarado enemigo de la llamada mermelada, cayó en ella luego del fracaso del Gobierno de un solo partido.

Y la oposición sostiene que «se trata de una brutal concentración de poder», fiscal, procurador y defensor; el contralor ha demostrado que no es político.

Por petición del senador Roy Barreras, la elección de procurador será en forma presencial.