Miren la historia de un magistrado aparentemente avivato. En febrero de 2017, la Corte Suprema ordenó el traslado en propiedad a la Sala Laboral del Tribunal Superior de Barranquilla del magistrado César Rafael Marcucci Diazgranados. Hoy, el despacho del magistrado Marcucci Diazgranados es uno de los más congestionados, con cientos de expedientes acumulados.

 

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Al magistrado se le ocurrió una idea avioneta para resolver su problema de congestión judicial: le pidió a la Corte Suprema que lo trasladara al despacho que dejó el magistrado Ómar Ángel Mejía, que tiene su despacho al día. Marcucci Diazgranados buscaría así salir de la lista negra de los despachos con el mayor número de procesos sin ser resueltos.

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Y la Corte le respondió: ¡Cómo no, moñito! ¡Nada de traslado! ¡A trabajar!