En el país se viene cumpliendo una práctica desalmada, por decir lo menos; consiste en despojar de sus hijos a una familia pobre, por tener esa condición: ser pobres.

Vía tutela, la Sala Civil de la Corte señaló que aquellos hogares que afrontan dificultades para garantizarles el bienestar a sus hijos por falta de recursos deben ser vinculados a programas de asistencia antes de optar por la medida extrema de quitarles la custodia de los niños para darlos en adopción.

La Corte dictó su fallo, al derogar una decisión de un juzgado de Boyacá y una resolución del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en los cuales se declaraba en adoptabilidad a una niña por sufrir síntomas de desnutrición. Para la Corte es claro que debieron agotarse otras opciones para preservar la integridad familiar antes que acudir a la medida extrema de perder a la niña para darla en adopción.

La Corte trasladó este fallo a la Procuraduría para dos cosas: que investigue lo sucedido y que eso no ocurra más en el país.