El Programa de Alimentación Escolar (PAE) ha sido muy cuestionado por la forma en la que en algunas regiones se perdieron miles de millones de pesos tras haberse convertido en una especie de botín de los corruptos.

¿Recuerdan las latas de atún de Santa Marta que estaban llenas de gusanos? ¿Recuerdan los costosos tamales, con sobrecostos de casi el mil por ciento? ¿Recuerdan la carne de burro en Santander?

Lean esto que se descubrió hoy: más de cuatro millones de estudiantes de escasos recursos que deberían estar beneficiándose con el PAE no están recibiendo su alimentación; de cinco millones y medio de niños que deberían recibir alimentos del PAE, solo un millón y medio lo hacen. La denuncia la hizo hoy la Contraloría General de la República; les pidió a las gobernaciones y alcaldías que atiendan, contraten y dispongan, como corresponde, la alimentación para los menores que tanto la necesitan.

Esta situación está afectando a los colegios públicos que están dando clases en la virtualidad y también a los que ya entraron a alternancia, según advierte la Contraloría. En total, hay 74 entidades territoriales que no han iniciado la operación del PAE, a pesar del regreso a clases.