La Contraloría finalizó un control excepcional a Corabastos y concluyó que se están cometiendo graves fallas en la recolección de los alimentos desechados, cuya descomposición está generando millonarios daños a la infraestructura.

Según los técnicos de la Contraloría, en Corabastos, las demoras en la recolección de toneladas de residuos de alimentos que se generan al día, proceso que está a cargo de la Unión Temporal Residuos Verdes, están permitiendo que se produzcan lixiviados, que son líquidos altamente tóxicos, que van destruyendo las losas de las vías. Esos lixiviados han afectado los materiales de construcción de las vías de Corabastos, donde el costo para recuperarlas llega a dos mil millones de pesos.

Por estos hechos, la Contraloría inició una indagación para establecer responsables y sobre todo, buscar una solución antes de que sea demasiado tarde.