Para nadie es un secreto que la justicia en Colombia se caracteriza por su lentitud.

Casos como el del Palacio de Justicia, que lleva 36 años sin resolverse; el homicidio de Luis Carlos Galán tiene 32 años en investigación; el asesinato de Álvaro Gómez ya completa 26 años de un despacho para otro en la Fiscalía. Si eso ocurre con semejantes procesos, imagínense lo que les pasó a los socios de una bananera cuyos bienes fueron decomisados por la Policía Antinarcóticos en 1989… ¡1989!

Hoy, después de 32 años, el Consejo de Estado le puso fin a una millonaria batalla legal que enfrentaba a los dueños de la bananera pidiéndole a la Policía el reconocimiento de doscientos millones de dólares por los daños ocasionados tras el decomiso de los bienes de la compañía. El Consejo de Estado concluyó que el asunto ya caducó (¡imagínense, 32 años!) y por eso declaró improcedente una tutela con la cual los demandantes pretendían mantener activo el proceso e insistir en la millonaria indemnización.

¡Nuestra justicia! ¡Si todavía no han fallado quién mató a Mamatoco!