El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, ha sido objeto, en los últimos días, de burlas, caricaturas y bromas por el anuncio que hizo al descubrir las que llamó «irregularidades nauseabundas» en las elecciones parlamentarias, pero con la advertencia de que solo las revelaría después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Un agente 001 de esta sección supo que una de las graves denuncias que hará el fiscal trata sobre la manipulación de la designación de los jurados de votación en la costa atlántica: empresas fantasmas enviaron a la Registraduría listados de personal de supuestos trabajadores, que en realidad formaban parte de una empresa criminal para afectar los resultados electorales; se trataba de atribuirle votos a un candidato, que en realidad no fueron depositados en las urnas. Esa y otras irregularidades revelará mañana.

La cantidad de reclamos ha hecho imposible que se cierre el recuento de votos en Bogotá y ha demorado la promulgación de los resultados de las elecciones del Congreso; esto llevó a las autoridades electorales a pedir intervención de la Fiscalía: una comisión técnica de esa institución estuvo esta semana en el despacho de la magistrada del Consejo Nacional Electoral Gloria Inés Gómez,quien tiene a su cargo el escrutinio de la capital y se llevó numerosa documentación sobre el intento de fraude denunciado a favor, aparentemente, de los cristianos. El fiscal no lo incluirá en sus denuncias porque no se ha reunido aún todo el material probatorio que necesita.

Todo el país está pendiente de las revelaciones que hará mañana el fiscal, quien tiene la seguridad de que sus denuncias terminarán con la ola de bromas que originó su famoso anuncio de «lo sé, después lo digo».