La familia de Donald Trump está completamente dividida tras las elecciones presidenciales.

Trump insiste en que la votación fue manipulada y que la elección fue fraudulenta. Esta situación provocó una grave fractura en la familia presidencial, de la cual podrían no reponerse: por un lado, Melania, su esposa, y Jared Kushner, yerno y consejero presidencial, esposo de Ivanka, la hija favorita, le insisten a Trump que salve su dignidad y acepte la que es indiscutible victoria de su contendor; a ellos se suman un grupo grande de asesores y empleados de la Casa Blanca que no quieren seguir exponiendo su prestigio defendiendo al primer presidente de la historia de Estados Unidos que se niega a reconocer los resultados. Por el otro lado, están Donald Jr. y Eric Trump, los hijos que insisten en que su padre debe seguir dando la pelea y llevar el tema a los tribunales, para buscar allí una victoria.

¡En todas las familias se cuecen habas! Qué vaina, como decimos por aquí.