Mañana se llevará a cabo la elección de la mesa directiva del Concejo de Bogotá.

Lo que parecía ser una decisión de trámite en cumplimiento de los acuerdos pactados hace tres años, terminará convertido en una intensa puja por ser el 2023 un año electoral.

Me explico: aunque, en teoría, la presidencia del Concejo de Bogotá le correspondía al Polo Democrático, en cabeza de Álvaro Argote, abiertamente petrista, o a Carlos Carrillo, opositor de Claudia López, en los últimos días empezaron las reuniones clandestinas y la presidencia del Polo se embolató: se habrían concretado nuevos acuerdos.

Cambio Radical, los liberales, los conservadores, el Centro Democrático y los verdes montarían presidente con más de 28 votos y todo parece indicar que será para el concejal verde Edward Arias.

Arias ha sido concejal durante cinco periodos, casi por veinte años, y aunque fue uno de los más votados y tiene el guiño de la alcaldesa Claudia López, no se destaca por su actividad normativa ni de control político.

La vicepresidencia quedaría en manos del Centro Democrático, en cabeza de Óscar Ramírez Vahos, pero ahí estará la pelea porque actualmente ocupan ese cargo y según el estatuto de la oposición no podrían repetir, es decir, que le correspondería a la Colombia Humana.