A propósito del mágico juego del Santa Fe en El Campín, ante Jaguares de Córdoba, quedaron muy claras varias cosas contundentes del cumpleañero blanco y rojo de Bogotá.

Cumpleañero, digo, porque en febrero de 1941, hace 77 años, estudiantes de Derecho como Gustavo Rueda Caro y Ernesto Gamboa Álvarez, del Colegio Mayor del Rosario, sobre las mesas del Café del Rhin, ubicado en el desaparecido pasaje Santa Fe, unos metros arriba de la antigua sede de El Tiempo, resolvieron crear un equipo de fútbol de neto sabor universitario. Al comienzo se pensó en que sus jugadores solo fueran exalumnos del Gimnasio Moderno, donde estudiaron los fundadores; después, y para recibir en su seno a jugadores que no pertenecieron al Moderno, acordaron inscribir al equipo en la Liga Deportiva de Bogotá. Ese acto ocurrió el 28 de febrero de 1941 y protocolizó el nacimiento del Independiente Santa Fe. Su nombre, claro, se originó en el callejón donde existió el café.

En esta semana de cumpleaños, Santa Fe enfrenta unas maravillosas noticias y otras que no han debido ocurrir.Primero, las buenas: el técnico, Gregorio Pérez, logró finalmente imponer su estilo de juego, y con Morelo, Pajoyy Plata conformó un trío de permanente ataque que generó una, y otra, y otra, y decenas de ocasiones del objetivo fundamental de la batalla: el gol.Segundo: por fin pudo eliminar con éxito el juego de medio campo y transformó a su grupo de defensa en alimentadores del ataque, estilo Tesillo, estilo Arboleda, estilo Perlaza. Santa Fe exhibió nueva cara: fútbol de guerreros, juego marcial, batallador y combatiente.
Pero también quedaron claras malas cosas: no es bueno el retiro del presidente del club, César Pastrana, quien durante su gestión logró la más extraordinaria transformación del Santa Fe.

asaron 37 años sin que Santa Fe ganara una estrella, y Pastrana, quien recibió al Santa Fe con seis estrellas, logró obtener tres más. También pasaron más de treinta años para que un equipo colombiano participara seis veces consecutivas en la Copa Libertadores. Lo hizo elAmérica en los años ochenta. Santa Fe va a la Libertadores consecutivamente desde el año 2013: ese año disputó la Copa Continental con Real Garcilaso, CerroPorteño, Olimpiay Gremio; llegamos hasta semifinal. Y más recientemente, en 2017, con Santos, The Strongest, Sporting Cristal.

La labor de Pastrana al frente del Santa Fe es, sin duda, histórica. Y en su partida hacia la Federación de Fútbol, merece el más ferviente agradecimiento de parte de esta afición santafereña que hoy aplaude su gestión, no solo deportiva sino también administrativa. Deja al Santa Fe con terrenos propios, con sede en construcción, con hotel en marcha y con divisiones inferiores que aseguran el futuro. La sede deportiva propia es de cinco fanegadas, donde están los campos deportivos y donde regularmente entrena el equipo. En toda esta obra se han invertido más de cinco mil millones de pesos, según informó la administración del club. La sede va en un 43 % de su plan final.

Ojalá su sucesor conserve esta línea tan triunfal y exitosa: diez títulos y 15 finales que obtuvo Pastrana durante sus años de presidencia no son fáciles de repetir, pero todos los santafereños deseamos que así sea, y que la ausencia de Pastrana sea solo temporal.