Un fenómeno que parecía erradicado, como es la captación ilícita de dineros del público, ha vuelto a preocupar por estos días a las autoridades económicas.

La Superintendencia Financiera ha detectado en las últimas semanas al menos ocho casos de captación ilegal, por lo cual de nuevo están prendidas las alarmas.

Esta vez, hay un nuevo patrón de conducta en esta modalidad de estafa, que consiste en ofrecer inversiones en el sector inmobiliario a cambio de jugosas rentabilidades.

Se prometen rendimientos y al final del día ni construcción, ni obras, ni recursos.

Se están disfrazando de legalidad en este sector, pero en realidad se trata de un fraude ya ampliamente conocido, como es el de las pirámides. El organismo de control ha reportado el resurgimiento de estas pirámides en las ciudades de Pasto, en Nariño, y Duitama, en Boyacá.

Por eso, el llamado de la Superintendencia es no entregar recursos en negocios que terminan siendo falsas promesas.