El Concejo de Bogotá aprobó en último debate un proyecto de acuerdo que le pone punto final al uso de diésel y gasolina en la capital.

Pero no se asusten, no se hará de la noche a la mañana. Según el proyecto de autoría de la bancada del Centro Democrático, el desmonte será gradual. Para el 2025, todos los buses de transporte público deberán ser cero emisiones y funcionar con energía. Para el 2030, la norma se extiende a todos los camiones y vehículos oficiales, y para el 2040, la totalidad de los vehículos particulares tendrán que ser eléctricos.

Ojalá que tanta belleza pueda ser cierta y que no venga por ahí un cortocircuito que acabe con la idea de promover el uso de vehículos eléctricos.