Como todos los lunes, el elefante blanco. En el departamento del Caquetá se aprobó y se destinaron millones de pesos para la construcción de laboratorios estudiantiles.

Esos laboratorios beneficiarían a treinta mil estudiantes en Caquetá; hoy solo son un esqueleto de edificio. Laboratorios de ciencias, observatorio de astronomía, herbario y museo se proyectaron hace 20 años en Florencia (Caquetá).

La estructura haría parte de un complejo educativo que funcionaría en la zona, pero hoy, ni laboratorios, ni observatorio, ni herbario, ni museo, ni ilusiones.

Resulta que un grupo de profesores tuvo la idea de crear el centro de estudios para los alumnos de la región. Se trataba de un edificio de cuatro pisos dotado con toda la tecnología.

Para ello, se hizo una primera inversión con recursos del Plan Nacional de Rehabilitación, que a plata de hoy equivaldrían a unos cincuenta millones de pesos. Tristemente, la idea de los profesores se quedó sin más

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recursos para invertir y lo peor, ninguna administración siguió adelante con el proyecto.

Hoy en día, la estructura genera un riesgo para los estudiantes que a diario transitan por el lugar para tomar las clases: es un lugar abandonado y los pupitres, destruidos por carcoma, hongos, destrucción y olvido.

Lo más triste de esta historia es que este edificio ya no es viable para terminarlo y tendrá que ser demolido, y obviamente eso tendría un costo adicional ¡y no hay plata para hacerlo! Todo eso ocurre en mi país… mi país…