Y mi ñapa de elefantes blancos de los lunes: hoy, es un puente vehicular y peatonal ubicado en el barrio Las Quintas en Tunja, y cuya construcción se inició en 1997.

El plan era conectar la avenida norte con el barrio Las Quintas, separados por un río y una vía férrea. El alcalde de ese entonces, Manuel Arias, inició la obra dejando las bases y esperando que sus predecesores continuaran la obra. Pero eso, como casi siempre ocurre, cuando sale un gobernante y llega otro, ¡tristemente no pasó! Ante esta situación, la comunidad interpuso una acción popular, la cual falló a su favor el Tribunal Administrativo de Boyacá en el año 2004 y ordenó al municipio terminar el puente.

En 2007, la administración de Benigno Hernán Díaz retomó la obra y contrató dicha construcción con la firma Pavimentos Técnicos S. A., del ingeniero Julián Quintana y Fanny León Bustos, por un valor de $ 436 millones. Según organismos de control, lo que hizo dicha firma fue una estructura en tierra armada, pero debía ser en acero y concreto. Esa administración no entregó el puente y lo más curioso, por llamarlo de alguna manera, es que la siguiente administración, del exalcalde Arturo Montejo Niño, cambió el objeto del contrato, lo liquidó y pagó la totalidad la obra sin haberse terminado.

La Fiscalía tomó el caso, en el que están vinculados el contratista, el interventor y funcionarios de dichas administraciones; según la investigación, hasta falsificación de firmas hubo.

Pasan y pasan los años y no se ha hecho nada. ¡Ah! ¡Perdón, sí! La obra la volvieron a contratar el año pasado, por un valor de $ 3500 millones, al Consorcio Puente Bicentenario Tunja 2019. Dentro de 23 años, volvemos a hablar.