El violento invierno que se registra en la región de La Mojana, en Sucre, está debilitando el suelo y agravando a niveles de caos humanitario la situación de cientos de familias que habitan en la zona.

El dique construido para contener la fuerza de las aguas se rompió en un lugar conocido como Cara de Gato; hasta allí, intentó llegar una comisión de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, encabezada por su director, Eduardo José González, para verificar la situación; sin embargo, en el momento en el que el helicóptero de la Fuerza Aérea intentó tocar tierra, una espesa columna de polvo se levantó por la debilidad del suelo, lo que impidió totalmente la visibilidad y cubrió completamente la aeronave. La pericia del piloto, que elevó la nave en cuestión de segundos, evitó un accidente.

 

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Al final, la comisión no pudo inspeccionar el lugar y debió adelantar una reunión de emergencia en el municipio de Caucasia, desde donde se están coordinando las labores de atención para La Mojana.

Mujeres, niños, hombres y animales no habían sufrido en sus vidas un ataque tan feroz de la naturaleza. Y todos claman: ayuda, ayuda, ayuda. Ojalá el Gobierno atienda ya el desgarrador grito de los sobrevivientes de La Mojana. Imploración nacional. Y no es un secreto, es la aterradora realidad.