El 21 de abril de 2003 se inició la construcción de la nueva terminal de transporte de Cúcuta. La Sociedad de Transportes de Pasajeros y Carga de Cúcuta sería la encargada de adelantar el proyecto que en su momento tenía un costo de ocho mil millones de pesos. La sociedad pondría cinco mil millones de pesos y la manejaría en concesión; los otros tres mil millones serían aportados por Findeter.

La nueva terminal se proyectó en un lote de 20 hectáreas que aportó la Alcaldía. Un año después de iniciadas, las obras se paralizaron por falta de recursos. Hoy en día, 17 años después, el proyecto está abandonado: toneladas de hierro y cemento están enterradas. Según estudios de la Alcaldía, para la culminación de esta obra se necesitarían cuarenta mil millones de pesos más.

Mientras la gente muere de hambre, el Estado deja que lo roben. ¡Ay, mi país! Por ahora, Cúcuta tiene una terminal de transportes obsoleta, en un sitio inadecuado y poco funcional. ¡Háganme el favor! ¡Mi país!