Se trata del centro de desarrollo infantil, CDI San Gil: fue construido en el 2014 por contrato con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; su inversión fue de $ 1.340 millones.

Las obras fueron adelantadas por el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade); el lote fue donado por el departamento.

En 2015, una semana antes de la entrega, un aguacero inundó la edificación y dejó al descubierto el increíble olvido de los constructores: no hicieron canales para aguas lluvias.

Bienestar Familiar se negó, con razón, a recibir la obra.

Han pasado cinco años y la estructura sigue cerrada; el sol, el agua, la maleza y los roedores siguen siendo sus únicos visitantes, y lo más triste, decenas de niños del municipio de San Gil tendrán que seguir esperando que algún día esta casa-hogar les abra sus puertas.

¡Ay, mi país! Yo lo amo, ¡pero déjenme llorar un rato!