Como todos los lunes, el elefante blanco; hoy, la historia de un puente.

Se trata del puente La Orquídea, ubicado entre los municipios de Sogamoso, en Boyacá, y Aguazul, en Casanare; fue construido por el Consorcio CC-MP-HV Cusiana y entregado para su funcionamiento en 2015.

El viaducto fue construido para no seguir usando la antigua vía que comunicaba los dos departamentos y que representaba grandes riesgos para los viajeros por los continuos deslizamientos. Su construcción se hizo con recursos del Gobierno nacional y tuvo un valor superior a los cinco mil doscientos millones de pesos.

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En agosto de 2017, el Ministerio de Transporte declaró el cierre total de este puente por problemas en la infraestructura, al parecer, generadas por una falla geológica en la zona. Lo catastrófico ocurrió en 2019, dos años después de haber sido cerrado: el puente se desplomó, se cayó, se partió, ¡se derrumbó! De ahí en adelante, lo que sobrevive es un litigio legal entre el consorcio y el Invías por determinar quién debe responder por la obra.

Y mientras discuten, y ya llevan años de pelea, los pobres viajeros tuvieron que regresar a la antigua vía, reemplazada por mala y peligrosa. Como dice Gallinazus: ¡Ese es mi país, mi país, mi país!