El elefante blanco de los lunes. El estadio de Neiva Guillermo Plazas Alcid, lejos de ser un escenario deportivo, hoy es un costoso elefante blanco, considerado ya un monumento a la corrupción.

Este estadio, que debería servirle a la afición del Atlético Huila, que lidera la tabla de la B, comenzó a ser remodelado en el año 2014. El valor inicial de las obras era de $ 19.900 millones. Con reajustes y adiciones, el costo se disparó a $ 27.200 millones; siete años después del comienzo de la remodelación.

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Ante esta situación, el contralor general, Carlos Felipe Córdoba, después de realizar una inspección, acaba de anunciar que los responsables de semejante descalabro, el consorcio constructor y funcionarios de entonces, fueron responsabilizados fiscalmente por $ 15.000 millones: o pagan o van por ellos.

Y es que parece ser esa la única fórmula. Ahora se necesitan $ 23.000 millones más para reconstruirlo. ¡Es mi país!