El elefante blanco de todos los lunes. Se trata del megacolegio Santa Rita de Aipe, en el departamento del Huila; la obra se haría en dos fases y su construcción se inició en 2010.

Esta es la historia: la obra tuvo un valor inicial de $ 8916 millones; luego, se hicieron tres adiciones, para un valor total de $ 20.448 millones. Como parece usual en las contrataciones, más valen las adiciones que el valor inicial que se ha pactado. Y aun cuando estaba proyectado que el colegio se construiría en cinco meses, hoy, casi once años después, la construcción sigue embolatada.

El proyecto presentó dificultades en sus dos fases: en la primera, tuvo suspensiones por presuntas amenazas de grupos al margen de la ley; en la fase dos, ha presentado tres suspensiones para revisión técnica, dos prórrogas por falta de diseños y una nueva demora para esperar otra adición por $ 3527 millones.

 

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La Contraloría General visitó la obra y evidenció una grave falta de mantenimiento de las instalaciones, específicamente en el cielo raso y las baterías sanitarias: las dos fallas ponen en alto riesgo la integridad de los estudiantes. El techo presenta graves daños: cuando llueve, se empantanan los salones; muchos ventiladores están sueltos y no hay bomba de agua para el suministro que el colegio necesita; los pisos también están deteriorados.

Y claro, el contrato fue cancelado, el presunto colegio está cerrado, los estudiantes siguen esperando… ¿y la platica? Parte se invirtió y como ven, se invirtió mal, y la otra parte, ¡voló, voló y voló! ¡Ave María!