El elefante blanco de hoy es el velódromo en el municipio de Pitalito, en el Huila.

El proyecto fue diseñado en 2013 como un centro deportivo de alto rendimiento para la práctica del ciclismo olímpico. En septiembre de 2013, el alcalde Pedro Martín Silva presentó el proyecto por un valor de $ 4712 millones, que sería financiado en su mayoría con dinero de regalías; fue avalado por el Departamento Nacional de Planeación y Coldeportes. El contrato fue adjudicado en 2014 al Consorcio CFM&N, representado por Carlos Eduardo García Trujillo, con un plazo de ejecución de seis meses. La interventoría fue para la firma Ingenieros Consultores y Constructores Arg S. A. S., por un valor de $ 235 millones.

En los diseños no se incluyeron red eléctrica interna, graderías, camerinos, redes de acueducto ni alcantarillado; por consiguiente, el valor estimado de la obra aumentó a $ 5682,71 millones, es decir, casi mil millones de pesos más.

Pasó el tiempo, años y años de incumplimiento, y en el año 2019, el alcalde Miguel Antonio Rico quiso terminar las obras y adjudicó otro contrato por $ 2200 millones al Consorcio Velódromo 2019; el contratista tenía un plazo de seis meses para terminar el escenario deportivo: tampoco lo terminaron. Y pasan los años, y se pierde la plata, y más contratos, y más impuestos, y más platica de regalías, y más robo. Vean cómo luce hoy, después de ocho años de ser adjudicado el velódromo olímpico de Pitalito, en el Huila.