El elefante blanco de los lunes: un parque en Bucaramanga que fue construido, pero que no puede ser usado.

Se trata del parque contemplativo El Carrasco, en Bucaramanga. Este parque fue levantado sobre miles de toneladas de residuos y escombros, pues en el lugar donde se construyó funcionó por años el basurero de la ciudad. El parque tiene un área aproximada de 36.000 metros cuadrados y su construcción se inició en junio de 2018. Fue adjudicado al Consorcio Parque El Carrasco 2018.

El objetivo del entonces alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, era el de construir un escenario que sirviera de compensación a más de 25.000 habitantes, que viven a menos de un kilómetro de lo que era el relleno sanitario y que durante más de veinte años sufrieron el impacto negativo en materia de ambiente y calidad de vida.

 

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La inversión inicial fue de $ 3000 millones, con lo cual se construyeron canchas de microfútbol, baloncesto, fútbol y voleibol de playa; además, juegos infantiles, un gimnasio al aire libre, un circuito de ciclorruta, senderos peatonales, zonas verdes y baños. Se adicionaron $ 1315 millones en la adquisición e instalación de 112 luminarias y paneles solares de última tecnología. Su construcción finalizó en septiembre de 2019.

Hasta aquí, como dice el Pibe, todo bien, todo bien. Pero también, como hace el mismo Pibe en un comercial… viene lo malo. El parque no ha podido abrir sus puertas al público, por orden de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Según la entidad, no hay estudios sobre los niveles de contaminación en la zona; además, según la misma agencia, la obra podría sufrir hundimientos y esto la hace insegura para la práctica de cualquier deporte en el lugar.

Después de casi dos años de haber sido entregado, el parque sigue cerrado. Qué dolor, qué pesar, qué pena. Y la gente de la ciudad bonita, esperando. Como hace el Pibe…