Hoy hablaremos de dos elefantes blancos en Arauca, el velódromo Miguel Ángel Bermúdez y el patinódromo Los Alcaravanes. Las dos obras forman parte de la villa olímpica, cuya construcción se inició en el año 1990 con recursos del sistema de regalías.

Empecemos con la historia del velódromo: extrañamente, el contrato de obra del velódromo no reposa en los archivos de la Alcaldía de Arauca; sin embargo, se estima que la inversión fue de $ 1500 millones de la época. El contrato de interventoría fue firmado inicialmente por $ 25 millones. El velódromo fue construido según especificaciones técnicas de la Unión Ciclística Internacional y con diseños de la Federación Colombiana de Ciclismo. Con capacidad para 4500 personas, fue utilizado en sus primeros años para diferentes competencias deportivas y luego pasó a servir solo para la celebración de las fiestas patronales. Actualmente, no se utiliza para nada, está completamente abandonado y gravemente deteriorado; vean su estado.

 

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Junto al velódromo está ubicado el patinódromo, cuyo proyecto para su construcción se dio en el año 2013. El contratista fue el consorcio Basari R/L y tuvo un valor de $ 1106 millones. Se hizo con recursos de la Gobernación de Arauca y se tenía como objeto la construcción de la pista, las graderías y los camerinos. Al contrato inicial se le hicieron varias adiciones y terminó costando cerca de $ 1600 millones, pero solo se hizo la pista, no cuenta con graderías y mucho menos camerinos.

Hoy en día, es usado por clubes de patinaje para clases privadas, pero el lugar tampoco cuenta con los estándares requeridos para este deporte, no tiene iluminación ni baños.

¡Qué tal mi país! Para llorar un rato.