La Fiscalía anunció esta semana que les formulará cargos a 12 personas presuntamente implicadas en el escándalo de sobornos de Odebrecht.

Resulta que entre los mencionados está el empresario Andrés Sanmiguel, quien responderá por el delito de lavado de activos, por presuntamente ayudar a dar apariencia de legalidad a dinero de la multinacional.

Pero lo grave es que este no es el único lío del empresario Sanmiguel; también fue llamado a responder por un millonario contrato firmado por la Gobernación de San Andrés para la construcción de un parque deportivo en la isla, en el cual se perdieron más de siete mil millones de pesos. Fuentes de la Contraloría señalaron que el propio fiscal Francisco Barbosa calificó esta obra como «un atraco», por lo que ordenó priorizar el proceso en el que también están vinculados tres exsecretarios de la Gobernación y dos contratistas.

Parece pues que nuestra querida San Andrés no solo ha sido víctima de arremetidas de la naturaleza, sino también de un ataque que es peor: ¡la corrupción! ¡Ave María!