Pasado mañana domingo, a las 6:30 p. m., se juega en la ciudad de Tampa, en Florida, el Supertazón, es decir, la gran final del fútbol americano. Se enfrentan el reinante campeón, Kansas City Chiefs, y los sorprendentes Bucaneros de Tampa.

Se jugará en medio de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia. Será la primera vez que uno de los equipos juegue como local: el Raymond James Stadium, de Tampa, es la sede oficial de los Bucaneros. Será el Supertazón con menos asistencia en toda la historia: solo se permitirá la presencia de 22.000 aficionados, cuando el estadio puede recibir 67.000 espectadores.

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El capitán de los Bucaneros, Tom Brady, se convertirá en el primer jugador de la historia en disputar su décimo Supertazón.

Y como no puede haber fiestas, la mayoría lo verá en su casa, y por ello se estima que gastarán unos diez mil millones de dólares en comida y bebidas: ya se encargaron 1420 millones de alitas de pollo, por cerca de tres mil millones de dólares por ellas. En materia de bebidas y pasabocas gastarán más de seiscientos setenta y tres millones de dólares. Se consumirán más de cuarenta y tres toneladas de aguacate Hass colombiano, en puro guacamole. Un comercial de televisión de 30 segundos costará 5,5 millones de dólares en CBS, la cadena oficial de este año.

Y como todo el mundo estará en casa, el rating podría ser el más alto en la historia de la televisión norteamericana.