La Universidad del Rosario reveló los resultados de un estudio que mide cómo se ha afectado la vida personal y la vida de familia con el trabajo en casa.

El primero y tal vez más notorio impacto ha sido el aumento de la jornada laboral: el 76,2 % de los encuestados expresaron que desde que trabajan en casa, el tiempo que dedican a trabajar sobrepasa las ocho horas diarias.

El 80,4 % manifiesta que desde cuando empezó la pandemia se ha diluido el límite entre la vida en familia y el trabajo: no está claro cómo y a qué hora termina su función laboral y cómo y a qué hora comienza su función familiar.

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El estudio revela que solo la mitad de los encuestados, el 50,7 %, está en disposición de continuar con sus labores en alternancia; el 32,2 % prefiere el trabajo remoto y solo un 17 %, el trabajo presencial.

Los investigadores del Rosario concluyen, además, que hay una preocupación manifiesta de los trabajadores por su salud mental y el impacto del encierro, y tienen toda la razón.