Yo no sé si eso será metamorfosis, o cambio de personalidad, u ocultamiento de la verdadera identidad de algún personaje o tira cómica que es perverso de noche y ángel de día.

Hablo de la senadora Paloma Valencia, caracterizada parlamentaria pleitera, agresiva, ofensiva, malqueriente. Pero se acaba de descubrir que todos los domingos, a las ocho de la noche, en un programa que denominó #ElPalabreadero, invita a distintos personajes de la vida pública a charlas amenas, humanas y de coyuntura. Lo hace por medio del sistema Zoom, por computadores.

Una invitada fue la senadora Angélica Lozano, contradictora política del uribismo. Y, ah, palo que le dieron a Paloma, que dizque por estar suavizando sus ataques. Todos los reunidos en esa mesa virtual se quejaron por la ausencia de la que grita, la que ofende, la que insulta… en el Parlamento, claro, porque en sus salas electrónicas es simpática, amable, agradable, graciosa, desconocida. Esa es la metamorfosis que tanto sorprende.

¿Han oído la canción de José José? ¿Se llama gavilán o Paloma?