El profesor Ramiro Manuel Sandoval Mercado era un reconocido líder indígena zenú, en el departamento de Córdoba, hasta cuando fue asesinado por paramilitares en mayo de 2003, en San Andrés de Sotavento.

En las investigaciones para aclarar el crimen fueron mencionados como determinadores el fallecido jefe paramilitar Rodrigo Mercado Pelufo, alias «Cadena», y el también fallecido cacique indígena Pedro Pestana.

Tras el homicidio, la familia del profesor Sandoval emprendió una batalla legal con la que buscaba ser reparada.
En esa lucha se demandó a la nación, a los Ministerios del Interior y de Defensa, al departamento de Córdoba y al municipio de San Andrés de Sotavento, donde ocurrieron los hechos.

Después de 17 años, el Consejo de Estado negó las pretensiones de la demanda, tras concluir que no se logró demostrar que el profesor Sandoval hubiera informado a las autoridades sobre amenazas en su contra.

La sección tercera del Consejo de Estado determinó que no hubo elementos para prever que la víctima pudiera haber sido blanco de un atentado contra su vida, dado que no hay evidencia de que se hubieran denunciado amenazas, razón por la cual esta vez se exoneró al Estado del pago de cualquier indemnización.

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De suerte, pues, que para el reconocimiento de indemnización se requiere certificación del riesgo… y adivinanza del futuro. A lo García Márquez en el comienzo de uno de sus cuentos: «El día en que lo iban a matar»… ¡Qué barbaridad! ¡Y qué injusticia!