La historia es de no creer. Liliana Eugenia Mejía asumió en febrero la Dirección Técnica de Proyectos del IDU; en sus manos estaban los contratos más grandes de la ciudad, como el corredor verde por la carrera séptima, los cables aéreos de San Cristóbal y Usaquén, TransMilenio por la avenida Ciudad de Cali, la ampliación de la calle 116, entre otros.

De manera sorpresiva renunció por medio de un escueto correo; nadie sabía por qué. El hermetismo duró poco y la olla explotó; resulta que el IDU halló serias inconsistencias en la información académica suministrada por Liliana Mejía: ¡la directora técnica de Proyectos presentó diplomas falsos a la entidad! Aunque en esta hoja de vida acreditó ser arquitecta de la Universidad del Valle, en los sistemas de la institución no aparece como egresada; tampoco figura en el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y como si fuera poco, habría presentado una licencia falsa al IDU, con el número de un arquitecto de Manizales. El IDU dio traslado de los hechos a las autoridades judiciales y disciplinarias.

No era arquitecta y avaló por lo menos veinte licitaciones públicas. ¿Qué pasará con todos los proyectos avalados por la falsa arquitecta? ¡Santa María, madre de Dios!