La Contraloría General le hizo hoy un durísimo llamado de atención a los 1102 alcaldes, 32 gobernadores y 18 ministros. Y con toda la razón.

Desde hace dos meses se les está pidiendo que reporten las obras inconclusas que tengan identificadas en sus jurisdicciones y hasta ahora, ninguno, cero, nadie lo ha hecho.

El plazo para que los mandatarios y ministros entreguen esa información vence en tres semanas, el 17 de octubre.

De no hacerlo, serán sancionados por la Contraloría y se le dará traslado a la Procuraduría para que se inicien los procesos disciplinarios correspondientes.

La urgencia de la Contraloría por conocer todas las obras civiles inconclusas obedece a la necesidad de hacer un inventario exacto de esos proyectos en cumplimiento por una ley reciente que se aprobó en julio de este año y en la que se creó el «Registro nacional de obras civiles inconclusas» de las entidades estatales, registro que precisamente quedó a cargo de la Contraloría.

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Hasta ahora, y sin que los alcaldes, gobernadores o ministros hayan hecho un solo reporte, la Contraloría tiene identificadas 480 obras inconclusas en las que hay embolatados diez billones de pesos, la mayoría en Bolívar, Meta, Casanare, Cundinamarca, Boyacá y Arauca.

Mire, contralor querido: si ministros, gobernadores o alcaldes no responden, estamos dispuestos a enviarle un resumen de todas las obras inconclusas o abandonadas que los lunes denunciamos en nuestra sección de elefantes blancos.

Pregunté en la Contraloría cual es la diferencia entre una obra inconclusa y un elefante blanco y me respondieron que para ellos una obra inconclusa es aquella que se puede rescatar y terminar, mientras que un elefante blanco es aquel en el que todo está perdido.