Los defensores de los acuerdos de paz, que pusieron fin a 50 años de guerra, de secuestros, de asaltos y masacres, aseguran que bajo el actual Gobierno no ha sido muy diáfana una posición propaz en este posconflicto. Comenzó por el jefe del Centro Democrático, radical opositor a los acuerdos.

Pues bien, el despacho del magistrado de la Corte Constitucional Jorge Enrique Ibáñez ya ha recibido varias peticiones sobre la extensión del mandato de la Comisión de la Verdad, que vencerá el próximo 28 de noviembre. El padre Francisco de Roux, presidente de la comisión, le ha pedido a la Corte que le conceda siete meses más de funcionamiento y que el mandato legal caduque el 28 de junio de 2022.

 

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Por lo anterior, dice De Roux que solo han trabajado en condiciones de normalidad durante 16 meses, es decir, el 44,4 % del tiempo legal que se fijó para esta instancia creada por el acuerdo de paz con las Farc. En favor de la ampliación del mandato también se han pronunciado el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz, Eduardo Cifuentes; la Defensoría del Pueblo; la Comisión Colombiana de Juristas; el Instituto para las Transiciones Integrales y varias universidades como la Libre, la Sergio Arboleda, los Andes y el Externado.

La única negativa proviene del Gobierno. Dice el Ejecutivo que extender el mandato de la comisión era responsabilidad del Congreso y que, en todo caso, «la duración indefinida de la pandemia era previsible […] Delegados del presidente Duque aseguran que el mismo argumento planteado por los demandantes serviría, por ejemplo, para pedir que el periodo de los funcionarios del Estado, inclusive los de elección popular, se debería ampliar o prorrogar, so pretexto de la afectación de la pandemia».

 

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Sin embargo, no mencionan, claro, la oposición del expresidente Uribe a los acuerdos de paz, ni los ataques permanentes del jefe del Estado a la Jurisdicción Especial para la Paz, ni el claro desafecto del Gobierno a todo lo que tenga sabor a Santos.

Ojalá el presidente Duque buscara el perdón de sus pecados y el confesor sea el sacerdote Francisco de Roux.