La abogada Kelly Andrea Eslava confesó que se alió con el magistrado del Tribunal Administrativo de Cundinamarca Carlos Vargas para amañar sentencias en millonarios pleitos empresariales. La estrategia era redonda: la abogada asesoraba a clientes sobre decisiones que sabía que llegarían al despacho de Vargas y, por debajo de la mesa, el magistrado recibía dinero para fallar a favor de los representados de Eslava. La abogada decidió colaborar con la Fiscalía, revelar el entramado y declarar en contra del magistrado y otras siete personas.

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Cercanos al proceso le hicieron llegar a esta sección una carta firmada por la abogada en la que pide perdón a la justicia y asegura estar arrepentida.

La abogada llegó a un principio de oportunidad con la Fiscalía para no ser procesada por el delito de cohecho.