La Justicia Especial para la Paz no le dio credibilidad a la teoría con la que Iván y Samuel Moreno Rojas trataron de salvarse de las múltiples condenas que les impuso la justicia ordinaria por corrupción. Los dos argumentaron que debían ser juzgados por la JEP por ser herederos del general Gustavo Rojas Pinilla, quien como presidente de la República les otorgó beneficios jurídicos a las guerrillas liberales en la década del cincuenta. Denunciaron ser víctimas de una persecución por ser nietos del general.

 

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La JEP, en decisión de última instancia, confirmó que el desfalco a las finanzas de Bogotá por el que están condenados los Moreno no tiene ninguna relación directa o indirecta con el conflicto, ni con la guerra, ni con la paz, ni con el general Rojas Pinilla.

Los dos deberán continuar cumpliendo las condenas impuestas por jueces de la República.