Dice el proverbio que en Colombia la justicia cojea, pero llega. Pero llegar 38 años después ¡es para no creer!

Tardar 38 años en fallar es el antirrécord de la justicia colombiana. Eso precisamente es lo que acaba de suceder con un pleito iniciado en 1982 por la venta del Banco de Caldas.

La historia es la siguiente: compradores y vendedores del banco, tras una serie de problemas con los pagos, se acusaron mutuamente de incumplimientos recíprocos en sus obligaciones.

El expediente pasó por los juzgados, por el Tribunal Superior de Bogotá, hasta que finalmente llegó al despacho del magistrado de la Corte Suprema Aroldo Quiroz, quien muy juicioso se dio a la tarea de estudiar el proceso, papel por papel, hasta resolverlo.

La Sala Civil de la Corte le puso al caso punto final: decidió negar las pretensiones de los demandantes, quienes a su vez fueron los compradores del Banco de Caldas, entre los que figuran la Federación Nacional de Cafeteros y Agrícola de Seguros.

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Ya se comunicaron de los Récord Guinness con voceros del caso para registrarlo en sus anales como antirrécord de justicia en el mundo.

¡Treinta y ocho años para resolver un proceso! Yo creo que esto fácilmente podría postularse al Guinness Récord.