En Uribia, La Guajira, no hay uno sino dos gerentes en el único hospital que hay en la población.

En enero de 2012, el alcalde de Uribia designó a la enfermera Melba Cortés Bolaños como gerente del Hospital Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; en 2016, la gerente fue ratificada en el cargo.

Este año, el nuevo alcalde, Bonifacio Henríquez, designó al médico Alexánder Quintana como nuevo gerente del hospital.

La anterior gerente, la enfermera Melba, interpuso una tutela para continuar en el cargo, con el argumento de que es madre cabeza de familia y que está a punto de pensionarse.

El juez promiscuo municipal de Maicao Vladimir Daza le concedió la tutela y pidió que se le respete el derecho a seguir en el cargo hasta la edad de retiro forzoso de 70 años, a pesar de que la ley dice que los gerentes de los hospitales deben ser nombrados por el mandatario de turno para periodos institucionales de cuatro años.

Y ahora resulta que el alcalde Bonifacio resultó contagiado con el coronavirus y designó como encargado a Alberto Henríquez, quien acaba de ser notificado de la tutela que confirmó a la enfermera Melba como directora.

Como no lo hizo tan pronto asumió el cargo, lo acusaron de haber desacatado la tutela y le impusieron arresto de cinco días en su contra.

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Lo terrible es que en el mismo fallo el juez habla del alcalde «encartado», como se lee textualmente, y no del alcalde «encargado», como se ha debido escribir.

Hoy en el hospital siguen trabajando los dos gerentes y el alcalde encargado quedó absolutamente encartado.

Las cosas que solo pasan en mi país.