Con motivo de la pandemia del coronavirus, ya son cinco las semanas que cumplen los congresistas en la modalidad de teletrabajo. Sesionan desde sus casas y lo hacen por teléfono, computador o tabletas.

Pero cada día aumentan las voces, dentro del mismo Congreso, que piden sesiones presenciales; argumenta un nutrido grupo de congresistas que las sesiones virtuales no sirven para nada. Lideran la petición senadores como Angélica Lozano, Alexánder López, Temístocles Ortega, Roy Barreras, Antonio Sanguino, Rodrigo Lara, Jorge Robledo y hay muchos más. Ellos aseguran que además de oír los mismos discursos durante horas y horas de largas sesiones, virtuales, el ejemplo que dan senadores y representantes es pésimo para el país porque mientras médicos, enfermeras, taxistas, aseadores y celadores salen todos los días a trabajar y a ponerle el pecho al coronavirus, los congresistas se quedan en sus casas cuando el país más reclama control político y leyes urgentes para enfrentar la crisis, y sesionan hasta con ropa sport o en pijama.

A pesar de los reclamos que a diario recibe en este sentido el presidente del Congreso, Lidio García, descartó de plano que, por el momento, el Congreso se reúna de manera presencial. Dijo que no va a jugar con la vida de los propios congresistas y los cientos de empleados que deberían ir al Capitolio Nacional. La última palabra sobre si es legal que el Congreso sesione de manera virtual y pueda tramitar leyes bajo estas especiales condiciones la tiene la Corte Constitucional, que estudia el respectivo decreto.

Al presidente Lidio se le olvida que el virus no se va de la noche a la mañana. Hay que tomar todas las medidas de protección, como hacen muchos Parlamentos del mundo, ¡pero sesionar presencialmente!