En el Concejo de Bogotá naufraga el proyecto que buscaba subir la tarifa del predial a los clubes sociales.

La corporación tenía plazo hasta el viernes para tramitar la iniciativa, pero en una jugada política, los concejales dilataron, dilataron y dilataron tanto la discusión del plan de rescate social, que coparon todas las sesiones extraordinarias y dejaron así sin posibilidades el proyecto. Varios concejales intentaron declararse impedidos para votar la iniciativa porque ellos o sus familiares son clientes frecuentes de exclusivos clubes de la ciudad. Por ejemplo, Samir Abisambra es socio de El Nogal; Andrés Forero, socio del Guaymaral; Germán García, del Club del Comercio; el esposo de la concejal Diana Diago es accionista de El Nogal y el papá de Sara Castellanos también pertenece a un club social.

 

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El Concejo hizo la fácil: era menos costoso políticamente evitar el trámite del proyecto que permitir su discusión y tener que votar no al incremento del predial para los clubes. No quisieron asumir la responsabilidad de votar negativo un proyecto que parecía justo.

Y es que en Bogotá, una carnicería o una panadería de barrio popular pagan más predial que los exclusivos clubes sociales. El concejal Diego Laserna, autor del proyecto, viendo este oscuro panorama decidió retirarlo hoy; dice que volverá a presentarlo.

¿Ustedes recuerdan cómo comienza el cuento de Gabo «Crónica de una muerte anunciada»? Así: «El día en que lo iban a matar…». ¡La muerte anunciada! ¡Hoy lo mataron!