Los elefantes blancos sí pueden extinguirse y hasta transformarse en grandes obras con reconocimiento internacional. La prueba es la ampliación de la cárcel de Ipiales.

El proyecto comenzó a ejecutarse en 2015. Pasados tres años, las obras se paralizaron pese a que había un avance del 60 %. Solo hasta finales del año pasado se retomaron los trabajos; tras cuatro meses de labores y una inversión de $ 82.000 millones, este es el resultado: cuatro modernos pabellones con capacidad para 608 reclusos y última tecnología en vigilancia y seguridad. La inauguró el ministro de Justicia, Wilson Ruiz.

La Asociación Americana de Prisiones (ACA), la certificó como establecimiento penitenciario de última generación.