Sorpresa e indignación causó en el Concejo de Bogotá la millonaria indemnización a la exgerente de la Terminal de Transporte María Carmen Espitia, quien pese a armar una rumba de cumpleaños en plena pandemia fue despedida sin justa causa y con más de trescientos millones de pesos en el bolsillo.

En septiembre del año pasado, la gerente de la Terminal María Carmen Espitia y varios de sus funcionarios ofrecieron una fiesta privada en las instalaciones de la entidad, lo que para el concejal Andrés Forero era causal de despido y terminación de contrato. No obstante, el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, el Distrito terminó unilateralmente y sin justa causa el contrato a la señora Espitia, por lo que la empresa tuvo que desembolsar $ 346 millones por terminación anticipada del contrato.

Desde el Concejo ya le pidieron a la Contraloría de Bogotá investigar un posible detrimento patrimonial. El Distrito, en su defensa, aseguró que no la puede disciplinar porque la Terminal es una empresa mixta, por lo que el proceso fue trasladado a la Procuraduría, donde duerme el sueño de los justos. Además, agregaron que el contrato era a término definido, estaba amarrado a tres años y no hubo pruebas contundentes de la falta disciplinaria porque todos los funcionarios que participaron en la celebración dijeron bajo juramento que no hubo consumo de licor.

A la ciudad le salió carísima la salida de la funcionaria, que no solo celebró su cumpleaños por todo lo alto, sino que salió con premio.