El Ministerio de Salud, que enfrenta una situación difícil por el paro y por la propagación de la COVID-19, hoy tiene una preocupación adicional: las celebraciones del Día de la Madre.

 

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La inquietud consiste en que es una de las celebraciones más tradicionales en las que se reúnen las familias. Esta tradición podría aumentar la ola de contagios por las obvias reuniones numerosas que se producirían. Aunque el Gobierno y el gremio de los comerciantes llegaron a un acuerdo para aplazar al menos hasta el 30 de mayo este festejo, el ministerio advierte que «de nada sirve esta determinación si la ciudadanía hace caso omiso».

Según el Ministerio de Salud, hace un año, cuando ya había empezado la pandemia, se registró un aumento de los contagios.

El ruego es: por el bienestar de mamá, por amor a ella, hay que aplazar la celebración.