Mocoa, la capital del departamento del Putumayo, fue devastada el 31 de mayo de 2017 por una avalancha que cobró la vida de 344 personas. Desde el momento de la emergencia se hicieron promesas de reconstrucción que no se cumplen.

La Contraloría recordó hoy que las autoridades locales se habían comprometido a culminar, en marzo de 2020, ocho proyectos de reconstrucción. Hoy, esos planes tienen un retraso de 19 meses; casi dos años. Y según los cálculos de la Contraloría, tal y como están las cosas, las obras terminarán a finales de 2023, pues hoy, apenas se registra un avance del 35 %, ¡cuatro años después!

 

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La Contraloría también cuestiona que la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo no se encuentre trabajando en obras de mitigación en la parte alta de los tres ríos que suponen un riesgo para el municipio. La Contraloría también está preocupada por el poco avance en materia de reconstrucción de vivienda: aproximadamente ochocientas familias hoy esperan la entrega de un techo en un proyecto llamado Sauces 2; ante los retrasos, muchos han optado por volver a establecerse en las zonas de alto riesgo.

Y para colmo, en el acueducto se han invertido más de treinta y seis mil millones de pesos y los habitantes desconfían por el aspecto turbio del agua.

Mocoa, otra triste y dolorosa historia de promesas que se hacen y no se cumplen.