La transversal del Carare es una vía de 197 kilómetros de longitud y varios medios hemos denunciado la demora en su construcción.

La vía comienza en Tunja, pasa por Moniquirá, Barbosa y Vélez, y llega hasta Cimitarra, en Santander. Su construcción es un legendario anhelo de las comunidades de esas poblaciones, que llevan cerca de veinte años de espera a que la vía sea 100 % transitable.

Su construcción, que fue adjudicada en 2020 a la firma extranjera Meco, contaba en septiembre de 2021 con un avance de obra de apenas el 1 %. En esa fecha, el Invías le ofreció a la firma Ingeniería de Vías, del ingeniero Pedro Contecha, la cesión del contrato.

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Hubo denuncias sobre la demora en las obras, pero el ingeniero Contecha asegura que, a hoy, la obra tiene un avance del 52,3 %, a pesar del fuerte invierno que ha afectado la región y de diez enormes fallas geológicas que dificultan el trabajo. La mayor dificultad la provocó un derrumbe de 445.000 metros cúbicos de tierra ocurrido en el kilómetro 2 de Landázuri, que prácticamente bloqueó el tránsito por la vía, como lo denunció esta sección.

El ingeniero Contecha asegura que su firma tiene cinco máquinas retirando la tierra deslizada a razón de 700 metros cúbicos diarios y que su compromiso es cumplir a cabalidad con este contrato que tiene con el Invías por $ 120.000 millones.

La vía, pues, tiene salvación y por la confiabilidad de la constructora Ingeniería de Vías y la seriedad que transmite el ingeniero Contecha, se puede tener confianza en que una obra tan esperada y tan necesaria será una realidad en la primera parte del próximo año. Eso esperan la región ¡y nosotros!