Como todos los lunes, mi elefante blanco. Hoy, hablaremos de la casa ecológica para animales que se proyectaba construir en Bogotá.

Hace ocho años, en 2013, se sancionaron dos normas que le dieron vida, al menos en el papel, a la Casa Ecológica para Animales (CEA) de Bogotá, un lugar para albergar transitoriamente a animales sin hogar, de distintas especies domésticas, rescatados por maltrato o provenientes de urgencias veterinarias.

Ese mismo año, la Secretaría de Ambiente inició los estudios y diseños para construir esta casa en un lote de propiedad del Distrito de 8,5 hectáreas, ubicado en el vecino municipio de Funza, pero solo cuatro años más tarde, hacia finales de 2017, la entidad suscribió el contrato de obra pública con el Consorcio Eco Casa por un valor inicial de $ 25.067.000 y con un plazo de 16 meses para la entrega de la obra.

Desde entonces, el contrato ha tenido ocho prórrogas: tres en 2019 y cinco en 2021, a lo que suman nueve suspensiones. En septiembre de este año hubo una adición por $ 7500 millones, lo que elevó el valor del contrato a $ 32.000.000. La Contraloría y la Personería, en las visitas al lugar constatarán la parálisis del proyecto por falta de pago a los obreros y por la mora en el pago de la factura de energía, cuyo valor alcanza los $ 50 millones.

Hoy, 43 meses después de la firma del acta de inicio, la obra el proyecto tiene un avance del 62,5 %, lo que hace casi imposible cumplir con la meta del actual Plan de Desarrollo de Bogotá para dotar y poner en operación la primera fase de la Casa Ecológica para Animales.

Mientras tanto, cerca de quinientos animales que están en la Unidad de Cuidado Animal tendrán que seguir esperando a que esta obra, convertida ya casi en un elefante blanco, se logre por fin terminar.

¡Pobres animalitos! Ay, mi país, mi país.