El árbitro Mark Geiger, quien pitó ayer el juego entre Colombia e Inglaterra, tiene antecedentes terribles.

Vean un ejemplo: México y Panamá jugaban en México la semifinal de la Copa de Oro centroamericana. El partido se encontraba 0-1 a favor de los panameños, dirigidos por el Bolillo Gómez. Cuando faltaban dos minutos para el final del partido, el árbitro pitó como penal a favor de México la siguiente jugada: […].

Primero: hasta los mexicanos se rieron del desacierto en su favor, y los narradores calificaron de «maldita vergüenza» el error del juez. Segundo: el árbitro reconoció con la confederación que se equivocó y que su error cambió el resultado en favor de México. Vean el comunicado de la Concacaf: «El señor Geiger aceptó que hubo errores arbitrales, durante el partido del pasado miércoles, que afectaron el resultado del encuentro».

¿Qué tal la joyita que nos tocó? ¡Santo Dios!