La decisión de la Corte Suprema de Justicia de relevar de su cargo a un magistrado de esa corporación no era sencilla, y eso lo sabía Gustavo Malo, quien recurrió a todo para evitarlo… Hasta que lo vencieron.

El magistrado Malo tuvo que presentarse finalmente a la sala plena, que ya lo había citado en varias oportunidades para que explicara su supuesta vinculación con el escándalo del cartel de la toga, y, como era de esperarse, utilizó sus últimas cartas para detener una decisión en su contra. En un último esfuerzo para detener la decisión, el magistrado Malo recusó a tres de sus compañeros: a Luis Hernández… a Fernando Castro… y a José Luis Barceló, de quienes dijo que debían apartarse de la sala porque ya habían emitido juicios de valor frente a su caso. No se aceptó la recusación. Recurrió entonces al corazón, con temas sentimentales como la consideración por sus enfermedades.Dijo que era inocente y que era víctima de acusaciones infames.La verdad es que las recusaciones tensionaron la sala y la decisión se habría complicado porque cinco magistrados, de 22, salvaron su voto. Si la sala hubiera aceptado las tres recusaciones, la decisión de retirarlo solo tendría 14 votos, insuficientes para adoptarla. Se necesitan mínimo 16 votos. Cuando la sala plena declaró infundadas las recusaciones y las negó, los 17 votos en su contra determinaron su relevo de la magistratura. Los cinco que salvaron el voto lo hicieron no porque quisieran que Malo se quedara, sino porque, para ellos, relevarlo de su cargo es una sanción que la Corte Suprema no tiene competencia de imponer. El magistrado Malo ya no puede, pues, ejercer… pero sigue siendo miembro de la Corte. De esa posición solo lo puede retirar el Congreso de la República. Mientras tanto, así no asista a las sesiones, seguirá devengando.

¿Saben cuánto gana un magistrado de altas cortes? Treinta millones de pesos al mes… más prestaciones, más primas, más seguridad, más transporte,más salud…Más primas…y más primas….

Con semejantes ingresos,lo que se buscaba era, precisamente,que los magistrados no tuvieran tentaciones.