Un visitante ilustre se pavoneó hoy por el Concejo de Bogotá… y poco le interesó lo que ocurría a su alrededor.

En medio de la sesión en la que se discutía la crítica situación de orden público que vivió Bogotá las noches del 9 y 10 de septiembre, apareció en el recinto un peludo gigante que se robó todas las miradas: era ¡Beto! Este bernés de la montaña paseó por el recinto en compañía de su dueño, el concejal Yéfer Vega.

La raza de Beto, original de suiza, es juiciosa y tranquila. Su gran inteligencia permite que se le utilice, con gran éxito, como perro de salvamento. Beto se acomodó debajo de la curul y aunque intentó pasar desapercibido, por su gran tamaño y noble conducta llamó la atención de asistentes y asesores.

Como se trata de un animal de grata compañía y muy inteligente, no sé si el concejal dueño lo llevó por extrañar en el Concejo lo primero… ¡o lo segundo!