Ñapa dos | El elefante blanco del día

Secretos CMI - 23 de diciembre del 2019 9:05 pm

Represa La Batanera, un elefante blanco en Santander.

La obra, una represa que debía captar 150.000 pies cúbicos de agua para soportar tres meses de verano, tuvo un valor de $ 9394 millones. Fue contratada en el 2011, 51 días antes de finalizar su gobierno Horacio Serpa, otorgada al Consorcio Vasca, bajo auditoría de la firma Civing Ingenieros Contratistas y ejecutada en cinco años.

Nunca logró cumplir su objetivo, captar agua potable para veinte mil habitantes del municipio de Vélez y sus vecinos, pues el 7 de junio de 2016, cuando fue llenada para realizar las pruebas de funcionamiento, colapsó. Su desplome afectó de manera directa, por inundación, a 150 familias de la zona y dejó sin el servicio del preciado líquido a las mismas veinte mil personas que beneficiaría. Según el estudio técnico elaborado por la Universidad Industrial de Santander (UIS) y la Sociedad Santandereana de Ingenieros (SSI), sobre las causas del colapso del embalse, se determinó, entre otras, que se modificó del ducto diseñado para el manejo de aguas y se efectuaron cambios bruscos en los materiales usados para su construcción, además que el terreno en el que fue construida presenta fallas geológicas, que afectaron la estabilidad de la misma.

La Controlaría de Santander de la época realizó auditorías a contratistas, interventores y supervisores de la obra, contratada por la empresa departamental Esant, al mando de Horacio Serpa también, pero, según el contralor del momento, Diego Frank Ariza, «prácticamente la plata se perdió en su totalidad». A la fecha no hay personas judicializadas ni sancionadas por este descalabro financiero y social para la región.

La Batanera, además de elefante blanco, es hoy solo un gigantesco cráter cubierto con plástico. El servicio de agua sigue intermitente y en carrotanques, hecho que afectó las finanzas a los dueños de la tierra dulce del bocadillo veleño.

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