La represa del río Ranchería, en La Guajira, se construiría mediante el contrato de obra 140 del 24 de diciembre de 2001, suscrito entre el Instituto Nacional de Tierras (INAT) y la Unión Temporal Guajira. Se habían realizado los diseños detallados del proyecto Ranchería, la construcción de la presa, el cercado y las conducciones principales. El plazo inicial de ejecución era de 71 meses, es decir, han debido entregar la obra en el 2006, hace 14 años.

La represa del río Ranchería, ubicada en el municipio de San Juan, sur de La Guajira, tenía como objetivo principal regular el caudal del río Ranchería y proveer el suministro de agua potable a nueve municipios de La Guajira. Se beneficiarían cerca de trescientos cincuenta mil habitantes de las poblaciones de San Juan del Cesar, Distracción, Fonseca, Barrancas, Hatonuevo, Uribia, Manaure, Maicao y Albania. También se contemplaba la construcción de los distritos de riesgo y la instalación de una central hidroeléctrica.

La obra, cuyo diseño fue premio nacional de Ingeniería en el 2006, tenía un presupuesto inicial de $ 177.000 millones y terminó costando $ 637.369 millones. Se inauguró en el 2010 y desde entonces se ha estado esperando su terminación para que muchas comunidades en La Guajira se beneficien de ella. Pero hoy, diez años después, los guajiros siguen esperando que el agua llegue a sus casas.

La Contraloría General declara que hay presunto daño patrimonial por $ 637.000 millones. Lo más triste es que toda esta inversión no sirvió de nada, pues nunca se ejecutó la segunda fase del proyecto, que incluiría la construcción de una microcentral hidroeléctrica que suministraría energía y el abastecimiento de agua a los sistemas de acueducto de los municipios. Hoy en día, el proyecto está estancado, se han pagado millonarios recursos por su mantenimiento, pero aún no entra en funcionamiento. ¿Qué tal el tamaño del elefante?

Yo quiero a mi Colombia. ¿Y usted? ¿Yo? ¡También! Pero déjeme llorar un rato.